El matrimonio, el divorcio, la viudez y la soledad están muy relacionados con la salud, según recientes estudios. ¿El matrimonio es por sí mismo responsable de una mejor salud o una vida más larga? Es difícil asegurarlo, pero el casamiento parece tener al menos algo de crédito en esta materia, según un reciente informe del Harvard Men´s Health Watch.
Los hombres casados son más sanos que los que no lo están y que aquellos cuyos matrimonios terminan en el divorcio o la viudez, de acuerdo con una investigación hecha entre adultos norteamericanos. Los hombres casados también viven más que quienes no tienen esposa, y quienes se casan luego de los 25 años de edad están mejor en cuanto a la salud que quienes lo hacen más jóvenes. Además, cuanto más permanece casado un hombre, mayor es su ventaja en cuanto a la sobrevida respecto de sus coetaneos solteros.
¿El matrimonio está vinculado a una mejor salud o se trata simplemente del hecho de vivir con otra persona, el no estar solo, lo que influye en ese aspecto? Aunque los estudios varían, la respuesta parece tener un poco de las dos cosas. Los hombres que viven con parejas con las que no están casadas tienden a estar mejor que quienes viven solos, pero los hombres que viven con sus esposas tienen las mejores condiciones en cuanto a salud.
Numerosos estudios llevados a cabo a lo largo de los últimos 150 años sugieren que el matrimonio es bueno para la salud. Ahora, los científicos están empezando a comprender además cómo el matrimonio afecta a las enfermedades cardíacas, el cáncer y otras afecciones en los hombres.
Un reciente informe del Framingham Offspring Study indica que los hombres casados tienen una tasa de mortalidad 46% más baja que los que no lo están. Lo interesante de destacar es que en este estudio la felicidad en el matrimonio no pareció influir en sus efectos protectores para la salud.
En otros estudios, sin embargo, la infelicidad marital y el estrés estuvieron ligados con la presión alta (hipertensión), un factor de riesgo cardíaco importante. A lo largo del tiempo, el estrés marital está asociado con el engrosamiento del ventrículo izquierdo, la principal cámara de bombeo del corazón.
La otra cara de la moneda es que un matrimonio que brinda apoyo está asociado con una mejor sobrevida para los hombres que tuvieron un problema cardíaco.
El casamiento no parece reducir el riesgo global de sufrir cáncer, pero puede influir en sus consecuencias. Un estudio realizado entre gente con cáncer encontró que aquellos que no estaban casados tenían más probabilidad de tener la enfermedad en estado avanzado al momento del diagnóstico, que aquellos que estaban casados. Además, entre quienes reciben tratamiento para el cáncer, el casamiento se ha asociado con mejor sobrevida.
Aunque los datos son algo escasos, el casamiento parece tener un efecto positivo sobre variadas cuestiones de salud. La más destacada en tal sentido es la salud mental. Los hombres casados tienen un menor riesgo de depresión y una probabilidad más alta de sentirse satisfechos con su vida al momento de jubilarse.
Estar casado también se ha asociado con un mejor funcionamiento cognitivo, un menor riesgo de Alzheimer, mejores niveles de azúcar en sangre y mejor recuperación en pacientes hospitalizados. En contraste, la viudez aumenta en los hombres la probabilidad de contraer infecciones de transmisión sexual, pero, curiosamente, esto mismo no ocurre en las mujeres.
Pero no todo son rosas para los casados. Si bien un buen matrimonio puede mejorar la salud de un hombre, las desavenencias conyugales le cobran su peaje.
En un estudio hecho entre 10.904 norteamericanos casados, por ejemplo, los hombres que se divorciaron tuvieron un 37% más de probabilidades de morir durante los nueve años posteriores al estudio, que los hombres que siguieron casados.
Del mismo modo, un estudio británico que abarcó a 9.011 personas, vinculó a las relaciones estresantes con un 34% de incremento en el riesgo de sufrir ataques cardíacos y angina de pecho.
Y un estudio israelí que abarcó a 10.059 hombres, encontró que las relaciones familiares estresantes incrementan un 34% el riesgo de morir de un derrame cerebral. Por último, el divorcio también dispara un incremento en la tasa de suicidios entre los hombres, aunque esto no ocurre entre las mujeres.



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