Misterios de la adicción al juego

 

Una investigación devela que el cerebro de los adictos al juego reacciona más intensamente cuando pierden por poco que el de las personas no adictas al juego. El hallazgo podría ayudar a explicar por qué los ludópatas siguen apostando dinero a pesar de seguir perdiendo.


En el estudio escanearon el cerebro de 20 jugadores usando resonancia magnética funcional por imágenes mientras jugaban con una máquina tragamonedas computarizada. Los hábitos de juego de los participantes variaban desde los normales hasta la adicción severa al juego.

El Dr. Luke Clark, de la Universidad de Cambridge e investigador principal del estudio, comprobó que las partes del cerebro implicadas en un circuito denominado de recompensa estaban más activas en los ludópatas que en los jugadores ocasionales.

Durante el experimento, los voluntarios jugaban con una máquina tragamonedas de dos ruedas giratorias de iconos, y ganaban una suma de dinero cuando coincidían dos de ellos. La no coincidencia de los iconos implicaba perder, pero cuando las ruedas se detenían a un icono de coincidir, el hecho se consideraba “perder por poco”.

Clark descubrió que al perder por poco, se activaban en las personas las mismas vías cerebrales que cuando ganaban, a pesar de que no obtenían un premio económico real. Pero esta reacción era más fuerte en los jugadores que tenían más síntomas de adicción al juego.

Los resultados de este estudio sugieren que el perder por poco puede provocar una respuesta en los jugadores más adictos, a pesar de no ganar un premio económico real. Esa respuesta está vinculada con la dopamina, un neurotrasmisor involucrado en el circuitos de recompensa. Si la respuesta que incrementa la dopamina promueve la conducta adictiva, esto podría ayudar a explicar por qué a los adictos al juego les resulta tan difícil abandonar su adicción.

La dopamina es un neurotransmisor que desempeña un papel importante en señalizar “recompensas”, como el dinero o la comida que nos resulta muy sabrosa. Y se sabe que el sistema de la dopamina está implicado también en el mecanismo de la drogadicción.

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