Publicado el 05/07/2010 en
Emociones |
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Si quiere mejorar su salud comience concentrándose en las cosas que le dan felicidad. Hay evidencias científicas de que las emociones positivas pueden ayudarlo a tener una vida más larga y saludable.
Pero para producir una buena salud, las emociones positivas necesitan ser de largo plazo. En otras palabras, tener pensamientos positivos por un mes cuando ya tiene una enfermedad cardíaca no le curará la enfermedad. Pero bajar los niveles de estrés por un período de años con una mirada positiva y técnicas de relajación podría reducir sus problemas cardíacos.
Los caminos a la felicidad
En la fases tempranas de la investigación en Psicología Positiva, los psicólogos Martin Seligman y Christopher Peterson de la Universidad de Pensilvania, Estados Unidos, eligieron tres caminos para examinar:
- Sentirse bien. Buscando emociones y sensaciones placenteras, a partir del modelo hedonístico de la felicidad que planteó Epicuro, quien se concentraba en llegar a la felicidad maximizando el placer y minimizando el dolor.
- Comprometerse a pleno. Siguiendo actividades que lo ocupen a pleno, a partir de las influyentes investigaciones de Mihaly Csikszentmihalyi. Por décadas exploró la satisfacción de las personas en sus actividades cotidianas y encontró que la gente indica que tiene una satisfacción más grande cuando está totalmente sumergida y concentrada en lo que está haciendo.
- Hacer el bien. Buscando el sentido fuera de uno mismo, siguiendo la noción de Aristóteles de endemonia, que enfatizaba conocer el verdadero yo y actuar de acuerdo con las virtudes propias.
A través de grupos de análisis y testeando a miles de voluntarios, encontraron que cada uno de estos caminos individualmente contribuye a una vida satisfactoria.
Cosas que no lo harán feliz
Las personas tienden a ser malos jueces de lo que los hará felices. Mientras que la mayoría dice que quiere ser feliz, a menudo creen en mitos o tienen creencias erróneas. Por ejemplo:
- El dinero y las cosas materiales. La cuestión de si el dinero puede comprar la felicidad ha sido encarada por más de 30 años por la paradoja de Easterlin, un concepto desarrollado por el economista Richard Easterlin. Sus investigaciones encontraron que la gente de los países pobres eran más felices cuando estaban cubiertas sus neceidades básicas. Pero el dinero más allá de ese nivel no hace mucha diferencia en cuanto al grado de felicidad.
- Juventud. Ser joven y físicamente atractivo tiene poco o nada que ver con la felicidad. En un estudio del propio Eastlerling publicado en 2006 en el Journal of Economic Psychology, señaló que no sólo ser joven no contribuye a la felicidad, sino que los adultos son más felices a medida que entran en la edad media. Luego, los niveles de felicidad empiezan a declinar lentamente a medida que aparecen problemas de salud y otros.
- Niños. Los niños pueden ser una tremenda fuente de alegría y realización, pero el cuidado que requieren en el día a día es muy demandante y puede incrementar el estrés, las presiones financieras y los conflictos matrimoniales. En varios estudios se comprobó que la satisfacción matrimonial declina luego del nacimiento del primer hijo y sólo se recupera luego de que el último hijo abandona el hogar. Sin embargo, las relaciones interpersonales de todo tipo son importantes. En los estudios, estar casados, tener más amigos y relaciones sexuales más frecuentes está todo moderadamente asociado con la felicidad.
Cómo saber que usted está en el buen camino
- Usted pierde el sentido del tiempo. Uno no está mirando el reloj y las horas pasan como si fueran minutos.
- Usted no está pensando en sí mismo. No está pensando en su comfort y no está preguntándose como luce o cómo sus acciones serán percibidas por los otros. Su conciencia sobre sí mismo sólo está relacionada a la actividad que está haciendo, como sus dedos sobre el teclado de un piano o el modo en que pone el cuchillo para cortar vegetales, o el balance de las partes de su cuerpo mientras esquía o surfea.
- No lo interrumpen pensamientos extraños. No está pensando en cosas mundanas como su lista de compras o lo que se va a poner mañana.
- Está activo. Las actividades que fluyen no son pasivas y usted tiene cierto control sobre lo que está haciendo.
- Trabaja sin esfuerzo. Aunque usted esté trabajando más duro de lo habitual en los momentos en que las cosas fluyen todo se siente casi sin esfuerzo.
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