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	<title>Fundación para la Salud Mental &#187; Conflictos</title>
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		<title>¿Tu hijo es víctima del Cyberbullying?</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Apr 2012 19:20:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Graciela</dc:creator>
				<category><![CDATA[Adolescencia]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160; Cyberbullying se refiere a agresiones verbales, hostigamiento y humillaciones, acoso de manera virtual que se da entre niños, niñas y adolescentes. De acuerdo a un estudio llevado a cabo por Inocenti y Unicef, Child Safety Online: Global challenges and strategies (Seguridad Infantil Online: Retos y estrategias globales): El acoso puede definirse como un niño [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a rel="attachment wp-att-814" href="http://psicoconsulta.com.ar/%c2%bftu-hijo-es-victima-del-cyberbullying/2012/04/cyberbully/"><img class="alignright size-full wp-image-814" title="cyberbully" src="http://psicoconsulta.com.ar/site/wp-content/uploads/2012/04/cyberbully.jpg" alt="" width="550" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Cyberbullying se refiere a agresiones verbales, hostigamiento y humillaciones, acoso de manera virtual que se da entre niños, niñas y adolescentes.<br />
De acuerdo a un estudio llevado a cabo por Inocenti y Unicef, Child Safety Online:  Global challenges and strategies (Seguridad Infantil Online: Retos y estrategias globales):<br />
El acoso puede definirse como un niño siendo el blanco de una conducta que es perjudicial o con la intención de causar daño, ocurre repetidamente e involucra un desequilibrio de poder que evita a la víctima impugnar o poner fin a este comportamiento. El acoso escolar -agresiones físicas, insultos, bromas “pesadas”-, se ha trasladado de los pasillos de la escuela y la hora del receso, a la casa de las víctimas, a través de Internet.</p>
<p>El cyberbullying es un problema global y en crecimiento en Latinoamérica<br />
En Argentina, México, Colombia, Chile y Perú, el ciberbullying se está incrementando con velocidad.<br />
De acuerdo a una encuesta de Ipsos en Noviembre del 2011 que se realizó a 18.000 adultos usuarios de Internet en 24 países -de los cuales 6.500 eran padres-, se obtuvo que el 60% del acoso se da a través de Facebook, y de los padres latinoamericanos entrevistados, en Brasil, 20% reconocen que sus hijos han sido víctimas de cyberbullying, seguido por México con un 8% de padres admitiendo esta dolorosa realidad. Una cifra aún más cruda, es la que brinda la ONU, al asegurar que más del 50% de los jóvenes latinoamericanos han sido víctimas del cyberbullying, pero se estima que pueda ser aún mayor debido a la cantidad de víctimas que no denuncian tal situación.</p>
<p><strong>Casos alarmantes:</strong><br />
Una cifra aterradora es que 1 de cada 6 casos de cyberbullying termina en suicidio. Casos como el del estudiante argentino Carlos Nicolás Agüero, de 17 años, quien fue acosado por su probable homosexualidad en Facebook y que recibía amenazas en su teléfono móvil, terminó de una forma trágica, ya que para poner fin a la constante humillación decidió quitarse la vida el 16 de Abril del 2011.<br />
La orientación sexual, es uno de los principales motivos para el acoso online -y físico- no sólo en Latinoamérica, si no en casi todos los países; aunque el sustento sean sólo rumores, los victimarios aluden a falsas historias, calumnias, para hacer que el entorno de la víctima se vuelva hostil. También el acoso online se intensifica -pero no es único- en aquellos niños o adolescentes que por sus características propias, pueden parecer “diferentes” ante una mayoría, en ellos se incluye niños con problemas de aprendizaje, o tímidos, o estudiosos; en realidad, para hacer a una persona víctima del cyberbullying, el victimario puede ser totalmente arbitrario, este puede decidir que por usar el cabello de cierta forma -un corte de cabello, un color diferente-, su víctima merece humillación o amenazas.</p>
<p>La confianza es básica, pero estar bien informados puede hacer la diferencia para detectar a tiempo este problema, tanto para los padres de hijos victimados, como aquellos de los victimarios. La atención es necesaria para evitar que los pequeños se conviertan en hostigadores; el cyberbullying ya no sólo son los típicos chicos malos que golpean a los más pequeños en la escuela, el cyberbullying lo pueden cometer niños con excelentes calificaciones, que no son problemáticos, o aquellos que han sufrido abuso anteriormente y son percibidos como débiles ante sus demás compañeros, pero detrás de una computadora, escondidos, pueden adoptar personalidades que sorprenderían a más de uno.</p>
<p>Por cualquier consulta, no dudes en escribirnos (consultas@psicoconsulta.com.ar) o llamanos a la Fundación 4831-2121</p>
<p><a href="http://pulsosocial.com/2012/04/13/cyberbullying-el-monstruo-a-enfrentar-ya-no-esta-debajo-de-la-cama/?utm_source=rss&amp;utm_medium=rss&amp;utm_campaign=cyberbullying-el-monstruo-a-enfrentar-ya-no-esta-debajo-de-la-cama" target="_blank">Fuente</a></p>
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		<title>¿Pareja en crisis? Las señales de alerta</title>
		<link>http://psicoconsulta.com.ar/%c2%bfpareja-en-crisis-las-senales-de-alerta/2012/03/</link>
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		<pubDate>Tue, 27 Mar 2012 21:33:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Graciela</dc:creator>
				<category><![CDATA[Conflictos]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis vitales]]></category>
		<category><![CDATA[Divorcio destructivo]]></category>
		<category><![CDATA[Divorcios]]></category>
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		<category><![CDATA[Terapia de pareja]]></category>

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		<description><![CDATA[Nunca sobrevienen de un día para otro. Siempre hay signos que anuncian la tormenta. Saber verlos ayuda a enfrentar mejor el problema, y a efectuar los cambios necesarios para fortalecer la relación. 1. Discusiones a raíz de motivos sin importancia Él lee el diario en la cama, mientras ella busca el suplemento de “espectáculos”. De [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Nunca sobrevienen de un día para otro. Siempre hay signos que anuncian la tormenta. Saber verlos ayuda a enfrentar mejor el problema, y a efectuar los cambios necesarios para fortalecer la relación.</p>
<p><a rel="attachment wp-att-748" href="http://psicoconsulta.com.ar/%c2%bfpareja-en-crisis-las-senales-de-alerta/2012/03/dormir_pareja_blog1/"><img class="aligncenter size-full wp-image-748" title="dormir_pareja_blog1" src="http://psicoconsulta.com.ar/site/wp-content/uploads/2012/03/dormir_pareja_blog1.jpg" alt="" width="530" /></a></p>
<p><strong>1. Discusiones a raíz de motivos sin importancia</strong></p>
<p>Él lee el diario en la cama, mientras ella busca el suplemento de “espectáculos”. De pronto, el periódico queda desparramado en todas sus secciones. Él lanza una mirada de reproche que apenas disimula su mal humor. “Eres un desastre, mira lo que hiciste con el diario”.<br />
Decide bañarse y deja el piso mojado. La toalla húmeda sobre la cama bastará para encender una pequeña hoguera:<br />
“Eres un desconsiderado, ahora tengo que secar lo que vos mojaste”, le replica ella en un tono de voz más alto. Y en pocos minutos, la pareja ya no recordará por qué se inició la discusión.</p>
<p><strong>• El consejo de la especialista:<br />
</strong>Cuando hay malestar y falta el diálogo sincero, cualquier hecho menor puede disparar una furiosa pelea. Lo mejor es decirle al otro lo que a uno le molesta, sin caer en descalificaciones personales o insultos.<br />
Discutir por pequeñeces jamás trae algo positivo y, si se debe llamar la atención sobre algún hecho que molesta, lo mejor es hacerlo con sentido del humor.</p>
<p><strong>2. Hosquedad  en el trato<br />
</strong>Ella entra al departamento con varias bolsas en la mano. “Hola, se me hizo tarde”, dice, y la respuesta es un “hola” más parecido a un gruñido que a un saludo. “¿Qué quieres comer?”; “lo que tú quieras” responde él, sin dejar de mirar televisión. Ella prepara bife con ensalada de papas, y le pregunta “¿le pongo mayonesa?”, vertiendo una generosa cucharada en su porción. “¿Cuántas veces te dije que no puedo comer mayonesa?; seis años viviendo juntos y todavía no sabes qué como y qué no!”, protesta él mientras aparta el plato.</p>
<p><strong>• El consejo de la especialista<br />
</strong>Los descuidos cotidianos revelan una falta de interés en la pareja, que suele provocar enojo más allá de que no se entable una discusión frontal. Conviene prestar más atención a las necesidades y gustos del otro, y no dejar pasar el maltrato verbal o el silencio, que denota desprecio: hay que decirle claramente al otro que esas actitudes hoscas nos duelen.</p>
<p><strong>3. Escasa o nula vida sexual<br />
</strong>“Él se acuesta a leer o a mirar la televisión. Después se da vuelta y se queda dormido sin apagar la luz”, se queja ella con una amiga. “Ella siempre está cansada o apurada por levantarse, aún los domingos”, se queja él.</p>
<p><strong>• El consejo de la especialista<br />
</strong>Más allá de los años de convivencia, la falta de deseo, que ocasiona ausencia o dificultad para el encuentro sexual es una señal más de la incomunicación. El estrés es un factor importante en la disminución del deseo. No obstante, las disfunciones sexuales suelen esconder dificultades más profundas en la relación de pareja. Sería importante consultar a un sexólogo o a un psicoterapeuta.</p>
<p><strong>4. Descalificaciones frente a amigos o familiares<br />
</strong>En una cena con amigos, la charla discurre hacia el tema político. Ella interrumpe a su marido (ya enfervorizado)para emitir su opinión, y él le dice, con tono cortante: “callate, no entendés nada, ¿por qué no atendes a tu hijo que está volcando la gaseosa?”.<br />
Otro ejemplo: asado en casa del cuñado. Ella comenta: “qué bien quedó el palier!. En casa está todo por hacer, porque mi marido no sabe ni clavar un clavo”.</p>
<p><strong>• El consejo de la especialista<br />
</strong>Destacar los defectos de la pareja delante de terceros, hace quedar mal tanto al destinatario de la crítica como a su emisor. Estas situaciones son desagradables también para quienes las presencian, y deben evitarse; en todo caso, las críticas y comentarios deben hacerse a solas.</p>
<p><strong>5. Tardanza en llegar al hogar<br />
</strong>Su horario de trabajo termina a las 18, pero María siempre se demora: hace llamados para el día siguiente, arma reuniones a última hora o se ofrece para hacer suplencias y guardias los fines de semana.</p>
<p><strong>• El consejo de la especialista<br />
</strong>Aceptar compromisos que extienden la jornada laboral y ocupar los fines de semana con actividades en las que no participa la pareja, no siempre son signos de infidelidad, pero develan que la persona no está a gusto en su casa.<br />
No todos están dispuestos a indagar el motivo real de las ausencias y llegadas tarde, pero en lugar del “no estás nunca; ¿por qué llegás a esta hora?”, habría que plantearse por qué evitan estar más tiempo juntos.</p>
<p><strong>6. Acusaciones por hechos del pasado<br />
</strong>Eduardo y Susana llevan casi 15 años juntos, y tienen una única hija adolescente. “Vos me quitaste la posibilidad de tener más hijos y una familia más grande, porque querías viajar y tener un buen pasar económico”, le reprocha ella, y él contraataca: “mi carrera se estancó: cuando me ofrecieron la gerencia en México, no querías mudarte, cambiar a la nena de colegio ni dejar tu trabajo. Ahora te quejás!”.</p>
<p><strong>• El consejo de la especialista<br />
</strong>Cuando existen situaciones irresueltas, es muy grande la tentación de “pasar facturas” que datan de muchos años atrás. Pero si no se asume que las decisiones tomadas fueron las que se consideraron mejores en ese momento o que, en todo caso, hoy no pueden cambiarse, la pareja estará en una trampa.<br />
Para resolver las cuestiones de hoy, hay que mirar hacia el futuro, saber perdonar y aceptar que el pasado no puede cambiarse.</p>
<p><strong>7. Falta de proyectos en común<br />
</strong>“Cómo voy a sacar un crédito hipotecario, si no sé si el año próximo vamos a estar juntos”, se sincera él con un amigo. “Él no tiene iniciativa ni para planear las vacaciones; siempre debo averiguar todo yo”, se lamenta ella.</p>
<p><strong>• El consejo de la especialista<br />
</strong>Que uno de las partes de la pareja deje de incluir al otro en sus planes es otra señal de crisis.<br />
La pareja es, ante todo, un proyecto: cuando no hay proyecto en común, hace falta reformularlo o plantearse sinceramente la necesidad o el deseo de seguir juntos.</p>
<p><strong>8. Egoísmos en el manejo del dinero<br />
</strong>Él tiene un buen sueldo; ella “trabaja para cambiar la plata” al tener que pagar a la niñera. Él no siente culpa por aumentar su colección de compactos o comprarse la última novedad electrónica; ella usa a escondidas la tarjeta de crédito para comprarse ropa.</p>
<p><strong>• El consejo de la especialista<br />
</strong>El manejo del dinero está incluíido en la relación de poder establecida en la pareja, tal como dice la psicóloga y escritora Clara Coria. El egoísmo se nota hasta en el reparto de la comida: elegir las mejores porciones o las más grandes es una forma de despreciar al otro y demostrarle que no es importante. Estar atentos a eso, y reclamar lo que corresponde es una forma de hacerse valorar y respetar. Si estas situaciones se perpetúan, generan un resentimiento cada vez más profundo.</p>
<p><strong>9. Falta de  colaboración<br />
</strong>Almuerzo familiar, un domingo al mediodía: él conversa con los invitados, y ella cocina, sirve la mesa y lava los platos. Al final del día, le advierte: “Estoy harta de atender a tu mamá, a tus hermanos y cuñadas. Basta de almuerzos”.</p>
<p><strong>• El consejo de la especialista<br />
</strong>La falta de ayuda en las tareas domésticas, en las decisiones relativas al hogar o la educación de los hijos, provoca agobio. Muchas mujeres se cargan el peso de manejar el hogar y las cuestiones domésticas, porque eso las hace sentir importantes e “imprescindibles”, pero luego reprochan a sus parejas el tener que hacer y decidir todo solas. Hay que aprender a poner y ponerse límites, y a pedir colaboración.</p>
<p><strong>10. Rehuir el diálogo<br />
</strong>Si el momento para conversar nunca llega, la televisión llena los tiempos en común, el diálogo no va más allá de las compras cotidianas, y todas las actividades giran en torno de los hijos sin dar lugar a que la pareja se encuentre a solas, indudablemente es que algo no anda bien.</p>
<p><strong>• El consejo de la especialista<br />
</strong>Es importante cuidar la intimidad y ser generoso tanto en lo material como en el tiempo dedicado a la persona amada. Escuchar sin interrumpir, y mirar al otro mientras habla son gestos de buena disposición para resolver juntos los problemas. Las crisis son esperables, pero si hay madurez en la pareja, pueden servir para fortalecerla.</p>
<p><strong>Conclusiones:<br />
</strong>• Una crisis es siempre una oportunidad para el cambio.<br />
• Por eso, siempre es bueno reflexionar, decir y preguntar qué pasa, sin esperar a que el otro tome la iniciativa.<br />
• Hay que enfrentar (y no ignorar) las señales de alarma. A veces, no alcanza con “estar juntos”: hay que pensar por qué, para qué y cómo queremos estar juntos.<br />
• Además, aunque sea doloroso, no conviene quedarse mucho tiempo en un lugar donde el amor se terminó.<br />
• Si la crisis no se puede resolver en el seno de la pareja, es conveniente pedir ayuda especializada: si hay amor, siempre se puede reconstruir y mejorar el vínculo.</p>
<p><strong>Asesoramiento:<br />
</strong>Lic. Iris Pugliese, psicóloga.</p>
<p><a href="http://www.diaadia.com.ar/cordoba/pareja-crisis-senales-alerta" target="_blank">Fuente</a></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<item>
		<title>Tapar el estrés comiendo &#124; Peligros de comer emocionalmente</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Mar 2012 12:56:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Graciela</dc:creator>
				<category><![CDATA[Bulimia]]></category>
		<category><![CDATA[Conflictos]]></category>
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		<description><![CDATA[Las mujeres que están agobiadas con el trabajo serían más propensas a utilizar la comida para aliviar el agotamiento mental. Especialistas advierten sobre los riesgos de comer emocionalmente. Un seguimiento a 230 mujeres de Finlandia demostró que las víctimas del agotamiento laboral tendían a haber adquirido el hábito de comer por causas emocionales, es decir, comer [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Las mujeres que están agobiadas con el trabajo serían más propensas a utilizar la comida para aliviar el agotamiento mental. Especialistas advierten sobre <strong>los riesgos de comer emocionalmente.</strong></p>
<p><strong><a rel="attachment wp-att-740" href="http://psicoconsulta.com.ar/la-comida-como-%e2%80%9cvia-de-escape%e2%80%9d-al-estres-laboral/2012/03/image-stress-eating/"><img class="alignright size-full wp-image-740" title="Image: Stress eating" src="http://psicoconsulta.com.ar/site/wp-content/uploads/2012/03/stress.jpg" alt="" width="550"  /></a><br />
</strong></p>
<p>Un seguimiento a 230 mujeres de Finlandia demostró que las víctimas del agotamiento laboral tendían a haber adquirido el hábito de comer por causas emocionales, es decir, comer por estrés, ansiedad o depresión, en lugar de hacerlo sólo por hambre.</p>
<p>Es más: eran más propensas a comer “descontroladamente”. Estos resultados, publicados en <em>American Journal of Clinical Nutrition</em>, no sorprenden, según dijo Sherry Pagoto, profesora asociada de medicina de la Facultad de Medicina de University of Massachusetts y médica clínica del Centro del Peso de la universidad. <strong>“Todo está asociado al estrés”</strong>, agregó Pagoto, que no participó del estudio.</p>
<p>Y <strong>cuando las personas están expuestas a una fuente de estrés crónico, a veces empiezan a comer según las emociones y a tener problemas con el peso</strong>. Por lo tanto, indicó que no sorprende que el burnout (la sensación de que el trabajo produce agobio o que no tiene sentido) esté asociado con el comer emocional. Pero este estudio es el primero que lo demuestra, según asegura el equipo de Nina J. Nevanpera, del Instituto Finlandés de Salud Laboral.</p>
<p>Los resultados surgen de 230 trabajadoras de entre 30 y 55 años que participaban de un estudio sobre los cambios del estilo de vida.</p>
<p>El 22% padecía algún grado de agotamiento laboral y el grupo tendía a comer según las emociones y de manera descontrolada. En cambio,<strong> las mujeres sin agotamiento laboral al inicio del estudio tendieron en un año a comer cada vez menos de manera descontrolada</strong>.</p>
<p>Pero el grupo con agotamiento no pudo lograr ese cambio. Aun así, el agotamiento no tuvo efectos evidentes en el peso de las participantes. Al inicio del estudio, la mitad de las mujeres con burnout laboral tenía un peso normal, comparado con un tercio de las mujeres sin agotamiento.</p>
<p>“A partir de estos resultados no podemos concluir que el agotamiento laboral esté asociado con el sobrepeso o la obesidad”, aclaró Nevanpera por correo electrónico. Aun así, consideró que el <strong>comer emocionalmente es un factor de riesgo potencial de la obesidad futura</strong>.</p>
<p>Además, no es un hábito saludable, ya que, según comentó, <strong>las personas estresadas tienden a optar por un chocolate o una comida rápida en lugar de una manzana</strong>. “Coincido en que lo importante es controlar las fuentes de estrés “, dijo Pagoto.</p>
<p>“Si una persona está expuesta de manera crónica a un elemento de estrés, tendrá muchos problemas para adelgazar sin volver a engordar”, añadió. Y <strong>si una persona no tiene sobrepeso, el comer emocionalmente no es una buena idea</strong>. “Es reforzar un hábito que no es saludable”, dijo Pagoto.</p>
<p><strong>A las personas que están expuestas al estrés laboral, les recomendó eliminar los tentempié del escritorio o por lo menos guardar refrigerios saludables, como así también evitar las máquinas expendedoras de productos</strong>. Y si el estrés aumenta, sugirió hallar otras formas de controlarlo, como salir a caminar. Pagoto consideró un error no hacer ejercicio cuando se padece estrés porque la actividad física es “el mejor antídoto”.</p>
<p><a href="http://saludable.infobae.com/la-comida-como-via-de-escape-al-agotamiento-laboral/" target="_blank">Fuente</a></p>
<p><strong><br />
</strong></p>
]]></content:encoded>
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		<title>Las fotos sonrientes de Facebook nos hacen infelices</title>
		<link>http://psicoconsulta.com.ar/las-fotos-sonrientes-de-facebook-nos-hacen-infelices/2012/03/</link>
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		<pubDate>Fri, 23 Mar 2012 20:15:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Graciela</dc:creator>
				<category><![CDATA[Adolescencia]]></category>
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		<category><![CDATA[Conflictos]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis vitales]]></category>
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		<category><![CDATA[Investigaciones]]></category>

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		<description><![CDATA[Las imágenes de personas en una fiesta o disfrutando de un viaje pueden producir sentimientos de tristeza o de envidia en los usuarios que las observan, según un estudio Una investigación realizada por la Universidad de Utah, Estados Unidos, reveló que los usuarios que pasan demasiadas horas en la red social pueden sentirse infelices al ver las fotos que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Las imágenes de <strong>personas</strong> <strong>en una fiesta</strong> o <strong>disfrutando de un viaje</strong> pueden producir <strong>sentimientos de tristeza o de envidia</strong> en los usuarios que las observan, según un estudio</p>
<p><a rel="attachment wp-att-718" href="http://psicoconsulta.com.ar/las-fotos-sonrientes-de-facebook-nos-hacen-infelices/2012/03/attachment/91235/"><img class="alignright size-full wp-image-718" title="91235" src="http://psicoconsulta.com.ar/site/wp-content/uploads/2012/03/91235.jpg" alt="" width="550" /></a></p>
<p>Una investigación realizada por la Universidad de Utah, Estados Unidos, reveló <strong>que los usuarios que pasan demasiadas horas en la red social pueden sentirse infelices</strong> al ver las fotos que comparten sus contactos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Para el estudio, se les preguntó a 425 estudiantes si estaban de acuerdo o en desacuerdo con frases del estilo &#8220;mis amigos tienen una mejor vida que yo&#8221; o &#8220;la vida es injusta&#8221;, después de ver imágenes de usuarios sonriendo, festejando en una disco o paseando por distintas partes del mundo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>El 95 por ciento de los usuarios menores de 23 años afirm</strong>ó, a partir de dichas preguntas, <strong>que se sentía triste al ver que sus amigos eran más felices que ellos mismos</strong>. Los investigadores también sostienen que cuanto más tiempo navegan en Facebook, más piensan en los otros y más se deprimen.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&#8220;Hace varios años empecé a utilizar Facebook porque varias personas me lo pidieron, y empecé a ver que varios de mis amigos se veían realmente felices. Eso me despertó curiosidad&#8221;, explica la socióloga Hui-Tzu Grace Chou, que asegura que realizó el estudio basada en esa experiencia personal, cita el diario peruano <em>El Comercio</em>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Según la investigación, <strong>el mal humor prevalece entre los usuarios más activos, mientras que los que pasan menos tiempo en esta red social se entristecen menos</strong>. El grupo de la Universidad de Utah concluyó que la solución para mejorar el estado de ánimo es dejar lo virtual y tener más interacción física con los verdaderos amigos.</p>
<p><a href="http://america.infobae.com/notas/43759-Fotos-sonrientes-de-Facebook-nos-hacen-infelices" target="_blank">Fuente</a></p>
]]></content:encoded>
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		<title>Una estrategia para las 12</title>
		<link>http://psicoconsulta.com.ar/una-estrategia-para-las-12/2011/12/</link>
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		<pubDate>Wed, 28 Dec 2011 14:26:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Graciela</dc:creator>
				<category><![CDATA[Conflictos]]></category>
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		<category><![CDATA[Año Nuevo]]></category>
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		<category><![CDATA[Navidad]]></category>

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		<description><![CDATA[Estos días, cuando se acerca el final del calendario, el tiempo parece acelerarse alocadamente día a día, y una multitud de tareas nos dispara en distintas direcciones. Ese acelere imparable se acumula sobre nuestra  tendencia anual de hacer balances, y a evaluar nuestro rendimiento tal como si fuéramos una empresa. Se acumulan además los esfuerzos tratar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a rel="attachment wp-att-630" href="http://psicoconsulta.com.ar/una-estrategia-para-las-12/2011/12/brindis/"><img class="aligncenter size-large wp-image-630" title="Brindis" src="http://psicoconsulta.com.ar/site/wp-content/uploads/2011/12/Brindis-1024x640.jpg" alt="" width="550" /></a></p>
<p><span style="font-family: Garamond; font-size: large;">Estos días, cuando se acerca el final del calendario, <strong>el tiempo parece acelerarse alocadamente día a día</strong>, y una multitud de tareas nos dispara en distintas direcciones. Ese acelere imparable se acumula sobre nuestra  <strong>tendencia anual de hacer balances</strong>, y a evaluar nuestro rendimiento tal como si fuéramos una empresa.</span></p>
<p><span style="font-family: Garamond; font-size: large;">Se acumulan además los esfuerzos tratar de organizar contactos placenteros y eludir los conflictos que tales encuentros generan. <strong>La nostalgia aumenta el registro sensible de las separaciones y las pérdidas.</strong> La movilización colectiva de los recuerdos y las carencias emocionales que a veces genera el no juntarse.</span></p>
<p><span style="font-family: Garamond; font-size: large;">Despleguemos, entonces,  nuestra inteligencia emocional para que las fiestas sean muy fiestas y este Año Nuevo dure un año y además de ser precavidos con los fuegos artificiales, los cohetes y los petardos, tengamos en cuenta algunas otras cuestiones muy esenciales:</span></p>
<ul>
<li><span style="font-family: Garamond; font-size: large;">Procuremos <strong>tratarnos con ternura</strong> al hacer los balances personales. Cada uno de nosotros es único y mucho más valioso que sus resultados.</span></li>
<li><span style="font-family: Garamond; font-size: large;">Tratemos de defender las ideas y los afectos con los que estamos de acuerdo, sin por ello llegar a violentarnos.</span></li>
<li><span style="font-family: Garamond; font-size: large;">Comencemos a aprender a hacer el bien sólo para disfrutarlo.</span></li>
<li><span style="font-family: Garamond; font-size: large;">Trabajemos para iniciar, en 2012, un proyecto (grande o chico) que nos genere <strong>entusiasmo</strong>.</span></li>
<li><span style="font-family: Garamond; font-size: large;">Reunamos compromisos honestos de dejarles a las próximas generaciones un planeta viable.</span></li>
</ul>
<p><span style="font-family: Garamond; font-size: large;"><strong>Los 31 de diciembre, justo antes de las 24, existe un instante maravilloso en que es posible percibir cómo el pulso del universo desliza su ritmo por la transición del tiempo</strong>, escuchar de modo simple el pentagrama musical de la biología. Allí podemos librarnos de ataduras y aceptar la trama ineludible de penas y de goces que nos guía. Inmersos como estamos en el collage posmoderno, saturado de pantallas y otros inventos electrónicos, tal vez logremos, como los hombres primitivos, sostener y transmitir otra vez, por un minuto, el infinito en la palma de la mano.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>¿Dulces vacaciones en familia?</title>
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		<pubDate>Thu, 30 Dec 2010 21:49:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Graciela</dc:creator>
				<category><![CDATA[Conflictos]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuando se acerca el verano y las vacaciones, comienza un período de proyectos e ilusiones, pero también muchas veces de discusiones. Cada uno de los miembros de la familia se esfuerza por convencer a los otros de que su idea es la mejor para el verano. Que mejor una playa tranquila, o que es preferible [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando se acerca el verano y las vacaciones, comienza un período de proyectos e ilusiones, pero también muchas veces de discusiones. Cada uno de los miembros de la familia se esfuerza por convencer a los otros de que su idea es la mejor para el verano. Que mejor una playa tranquila, o que es preferible las sierras, o que si vamos al exterior, y que con quiénes vamos, qué van a hacer los más chicos o los adolescentes, o si es preferible quedarse en casa y aprovechar el club. En fin, toda una serie de preguntas para las que cada integrante tiene su propia respuesta.</p>
<div id="attachment_412" class="wp-caption aligncenter" style="width: 310px"><a href="http://psicoconsulta.com.ar/site/wp-content/uploads/2010/12/imagenverano.png"><img class="size-medium wp-image-412" title="imagenverano" src="http://psicoconsulta.com.ar/site/wp-content/uploads/2010/12/imagenverano-300x214.png" alt="" width="300" height="214" /></a><p class="wp-caption-text">Las vacaciones pueden ser un crecimiento para los integrantes de la familia pero no están al margen los conflictos</p></div>
<p>Con las vacaciones surgen una serie de planteos que a veces se resuelven en el matrimonio y otras incluyen actívamente a los hijos y a la familia extensa. En algunas familias las vacaciones son sinónimo de ir a algún lugar determinado, esa casa en la playa o ese hotel en tal lugar, mientras que para otras las vacaciones no incluyen ningún viaje.</p>
<p>Pero, además, todas las familias que salen de vacaciones enfrentan una serie de cambios en su estructura, que es necesario tener en cuenta. Desde que se comienza a planificar surgen preguntas comunes que, para cada miembro de la familia, pueden tener una respuesta diferente.</p>
<p>Las preguntas mínimas son: ¿Adónde? ¿Quiénes? ¿Con quién? ¿Cuándo? ¿Cómo? Si las familias salen todos los años y siempre al mismo lugar de veraneo, los cambios se suelen percibir como más atenuados. Las vacaciones y las crisis van de la mano del ciclo vital de cada familia.</p>
<p>Cuando la experiencia es compartir con otros, acordar o no con las otras propuestas, que pueden ser muy similares o bien una novedad, es toda una cuestión, que se acepta o se tolera. Puede suceder que la experiencia no sea compartida por igual y puede comenzar una ”lucha” por mantener una propuesta que el otro consideraba sólo momentánea. Esta pauta puede involucrar a alguna o ambas familias de origen, puede incluir al grupo social y entonces desarrollarse un desacuerdo más amplio.</p>
<p>El regreso de las vacaciones involucra otros posibles puntos de conflicto, se debe renegociar las normas anteriores a la salida y, de hecho, las que se generen no podrán nunca ser iguales.</p>
<p>¿Las ”mañas” o nuevas costumbres adquiridad por los chicos en las vacaciones se deben incorporar al repertorio de reglas una vez de vuelta en casa? Seguramente no, pero lograrlo implica muchas veces enfrentar problemas.</p>
<p>¿Los horarios de los adolescentes en las vacaciones se pueden o deben mantener? Seguramente ellos pugnarán porque así sea. Pero las costumbres del lugar, las nuevas pautas de la relación padres e hijos, se deberán renegociar luego de las vacaciones. Si los padres intentan una y otra vez que el ”nene” o la ”nena” se diviertan durante el descanso, comienzan las concesiones que luego corren el riesgo de transformarse en reglas. Reglas que quieren mantenerse, porque, en general, implican un beneficio que nadie desearía perder.</p>
<p>Las vacaciones suelen ser así una crisis anual no siempre planificada. Nunca se sabe qué cambios van a gatillar las próximas vacaciones, pero cuanto más lo anallizamos, más se puede predecir la magnitud de las nuevas experiencias, sobre todo si un espíritu aventurero lleva a los jefes de la familia a modificarlas cada año.</p>
<p>El cambio que casi siempre sorprende no es malo, puede convertirse en crecimiento y experiencia, pero debe serlo así para todos los miembros de la familia. Lo ideal y a lo que hay que tender, que implica estar alertas y negociar las soluciones de los posibles conflictos, es que nadie vuelva incómodo de una buenas vacaciones familiares y que estas sirvan sobre todo para estrechar los lazos entre sus integrantes.</p>
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